Cuando salí de allí solo pensaba en lo que acababa de pasar. No podía creer que casi hubiese besado a Max.
Sentía que había traicionado a Zack y no podía perdonármelo.
Llegué a la mansión y subí corriendo las escaleras hasta mí habitación. Tess aun no había llegado, así que aproveché y me di una ducha.
No podía apartar el rostro de Max de mi mente. Tenía que evitar volver a verle. No estaba segura de que la próxima vez pudiese escapar.
Tess llegó justo en el momento en que iba a apagar la luz.
- ¿Hace mucho que has llegado?
- Hace más o menos una hora. ¿Que tal vuestro paseo?
- Ha sido genial. Luke es increíble Alex.
- Me alegro mucho por ti, de verdad- Tess se dio cuenta enseguida de que me ocurría algo y no solo porque debía tener la sensación de estar hablando sola...
- Alex, ¿que te pasa? ¿Por qué estás llorando?- se sentó a mi lado y la abracé con fuerza. Le conté como pude lo ocurrido y como me sentía.- Cielo, no pasa nada. Es normal que estando separada de Zack hayas estado tentada a tener algo con alguien a quien es más que evidente que gustas. Tú quedate tranquila. No ha pasado nada entre vosotros al fin y al cabo.
- No ha pasado porque me fui, pero me hubiese gustado, y mucho. Por fin Zack y yo vamos a empezar lo que sea y es con él con quiero tener una relación perfecta.
- Si amas a Zack, no veo donde está el problema. Al menos pudiste irte a tiempo.
- Las malditas chispas son el problema. Hasta hace dos horas creía que no podría ocurrirme con nadie más, que solo Zack me daba eso, y cinco minutos después me ocurrió con Max, y han sido mucho más intensas de lo que había sentido hasta ahora.
- ¿Quieres saber que haría yo?
- ¿Coger el primer vuelo y volver a casa?
- No. Iría a ver a Max e intentaría averiguar porque te pasan cosas con él.
- ¿Es que te has vuelto loca? No puedo hacer eso. Esperaré a que acaben las prácticas de este mes y me volveré a casa con Zack.
- ¿Esa decisión es definitiva?
- Tendría que pasar algo muy fuerte para hacerme cambiar de opinión- me di la vuelta dispuesta a dormirme. Alguien llamó a la puerta y Tess se acercó a abrir extrañada. El ama de llames le dijo a mi amiga que tenía visita y Tess bajó con ella hasta la entrada. Intenté que nadie me viese mientras las seguía de cerca.
- ¿Luke? ¿Qué estás haciendo aquí?
- Cuando volvía a casa después de dejarte aquí recibí una llamada desesperada de Max. Me pareció que me decía algo sobre Alex, un beso y una descarga. ¿Se puede saber que ha pasado entre esos dos?
- Pues que casi se besan.
- ¿Y que tiene eso de malo?- ¡Hombres!
- Alex ya tiene a alguien que la espera en casa. Tienes que hablar con Max y hacer que lo entienda.
- Voy a verle ahora mismo. ¿Nos veremos mañana?
- En realidad había pensado hacer algo con Alex.
- Me parece bien. No te acuestes tarde.
- No lo haré. Hasta mañana.
- Buenas noches.- volví a la habitación antes de que Tess volviera. No creía que entrara para ver si estaba dormida y tal y como pensaba se fue directa a su habitación.
A la mañana siguiente vino a despertarme temprano. Me convenció para bajar a desayunar y después ir a hacer unas compras.
- Ya verás como te irá bien distraerte un poco.
- Si, eso espero.- nos vestimos, cogimos nuestras cosas y bajamos al comedor.
Aquella mañana me había bajado el período y estaba muerta de hambre, así que como solía hacer, me harté de dulces.
Curiosamente mi peso no varia por muchos dulces que coma, siempre y cuando sea mientras tenga la regla en ese momento.
- ¿Cuantas tortitas te has comido ya?- Tess nunca había comprendido esa parte de mí. Cuando a ella le venía la regla parecía un zombi, en cambio yo me hartaba de dulces y no engordaba absolutamente nada. El caso es que con la tontería me había comido media docena de tortitas y una jarra de zumo de naranja.- Será mejor que nos vayamos antes de que acabes con el desayuno de toda la semana.
- Vale pero paremos a comprar tarta y helado.
- Claro, y de paso alquilaremos películas románticas y compraremos todas las cajas de klennex del supermercado para que te desahogues esta noche.
- No es mala idea.
- Estás loca si crees que voy a dejar que te quedes encerrada en casa esta noche.
- De acuerdo mamá. ¿Qué propones?
- Salir por ahí. Comprémonos algo rompedor y quememos Italia.
- Tentador... Me apunto.
- Genial. Vamos a sacar pasta.- si no entramos por lo menos en cincuenta tiendas, no entramos en ninguna.
Hicimos una pausa para comer y a pesar de las protestas de Tess me comí un trozo de pastel de chocolate y me compré un helado de yogurt.
Mientras yo disfrutaba de mi helado, Tess entró un momento en el cajero para sacar más dinero.
Me senté en un banco al lado de una gran fuente, viendo como pasaban ante mí parejas, estudiantes, madres con hijos y fue entonces cuando oí una voz familiar.
- ¡Alex!
Me volví hacia un lado y hacia el otro y vi a Meredith corriendo hacia mí. Me abrazó y sonrió. Cuando la conocí el día anterior no me fijé que le faltaban un par de dientes. Se la veía tan dulce. Ocho añitos y parecía que tuviese cinco.
- Cielo, ¿que estás haciendo aquí?
- Hemos salido a comprar una tarta.
- ¿Hemos? ¿Has venido con tú madre?
- No. Max está allí.- dijo señalando a la acera de enfrente. Vi a Max acercarse lentamente mientras Mer seguía hablando conmigo.- ¿Por qué te fuiste? Pensaba que ibas a quedarte a dormir.- Lo sé. Nadie diría que tiene ocho años.
- Tenía que volver a casa Mer.- Max llegó hasta donde estábamos y cogió a la niña de la mano. Ambos me pedían una explicación con la mirada.
Max recordó la conversación que había tenido con su amigo la noche anterior cuando después de llamarle, fue a verle.
- He hablado con Tess y me ha contado lo ocurrido.
- ¿Viste a Alex?
- Creo que estaba durmiendo.
- ¿Y Tess no te dijo si estaba bien?
- Tienes que sacártela de la cabeza tio. Ni siquiera sabes si está con alguien.
- ¿Lo está?- ¿entonces porqué tenía la sensación de que yo también deseaba besarle?
- Tiene a alguien esperándola en su país. Olvidarte de ella es lo mejor que puedes hacer.
- No puedo. Tiene algo que me encanta. Nunca me había sentido tan atraído por nadie.
- ¿Y si te equivocas? Tienes que pensar que dentro de unos meses se marchará. ¿Qué pasaría entonces?
- ¿Y tú qué? Tess también se marchará. ¿Qué pasará con vosotros?
- No lo sé- él tampoco había sentido nunca algo tan fuerte por nadie y le aterraba la idea de perderla. Ya lo habían hablado alguna vez y Tess no hacía más que decirle que ya lo afrontarían en cuanto llegase el momento.- De todos modos, sigue siendo diferente. Tess tiene allí a su familia y amigos. Alex tiene algo más.
Había estado pensando en esa conversación durante toda la noche, y no había dormido por ese motivo, pero ahora que me tenia delante, nada de lo que habían hablado tenía sentido. Meredith interrumpió sus pensamientos.
- ¿Sabes Alex? Está noche he soñado contigo.
- ¿Y era un sueño bueno o malo?
- He soñado que besabas a mi hermano.- no entiendo como no se me cayó el helado al oír aquello.- Y que eráis muy felices.
- Si que es bonito, pero no es más que un sueño.- añadió Max sin dejar de mirarme.
- He de irme. Aun me quedan un par de cosas que tengo que comprar para esta noche.
- ¿Vas a salir?- por el tono de su voz diría que no le hacía ninguna gracia.
- Si. Tess está intentando animarme así que ya ves. Supongo que tengo curiosidad por saber que clase de príncipes hay por ahí.- Dios mio, ¿que estoy diciendo? ¿Acaso me he vuelto loca?
- Pero Max es tú príncipe azul.-ambos nos miramos, y sentí la necesidad de huir y al mismo tiempo que desapareciera todo salvo nosotros dos. Al final no sé de donde saqué las fuerzas para pronunciar lo que vino a continuación.
- Tú hermano y yo solo podemos ser amigos. No podría ser de otra forma.
- ¿Por qué?- tenía que irme de allí cuanto antes. ¿Qué demonios hacia Tess que tardaba tanto?
- Me marcho el mes que viene.
- Pero no puedes marcharte...- Meredith iba a romper a llorar de un momento a otro y si yo no me iba, terminaria igual.- No te vayas Alex.
- Lo siento cielo. Te prometo que iré a verte todos los días antes de irme. Si a tu hermano no le importa.
- A ella le gusta estar contigo y quizá consiga hacer que cambies de opinión- Tess me llamó desde el otro lado de la calle.
- Será mejor que me vaya...- le acaricié el pelo a Mer para que me mirase.- Iré a verte mañana. Lo prometo.
- Hasta mañana Alex.
- Hasta mañana- fue lo último que pude decirles porque Max se alejó con ella de la mano.
- ¿Estás bien?- Tess se habia acercado al ver aquella escena. De no haber sido asi seguramente aun estaria allí de pie.
De camino a casa, llamé a Zack. Como no contestaba le dejé un mensaje en el contestador pidiendole que me llamase porque tenia que decirle algo importante.
No supe nada de él hasta que media hora después cuando volví a intentarlo. Me contestó una chica y supuse que era su hermana.
- Hola Ana, soy Alex, ¿está tu hermano?
- Está en la ducha. Ah, por cierto, soy Sophie, su novia.
- ¿Perdona? ¿Como dices?- no podía creer lo que me estaba diciendo. Tenia que estar bromeando.
- Pués que Zack esta en la ducha y que soy su novia, no su hermana.
- ¿Desde cuando?
- Hoy hace tres semanas- el mismo tiempo que hacia que le habían ascendido. Sentí que me quedaba sin respiración.- ¿Sigues ahí?
- Si... tengo que colgar.- y lo hice. Pasamos entonces por delante de un escaparate y me detuve. Supongo que al verme la cara, Tess presintió que algo había cambiado.
- ¿Has visto algo que te haya gustado?
- He visto justo lo que quiero.- Tess miró entonces lo mismo que estaba mirando yo y adivinó mis intenciones.
- Alex, ¿estás segura?
- Es un buen momento para perderle el miedo a los pinchazos.
- ¿Que ha pasado durante estos últimos cinco minutos?
- Digamos que me han dado permiso para jugar- me miró como si no me reconociera, pero yo sabia que de algo si estaba segura. Ya no tenia ninguna excusa para dejar pasar una oportunidad como la que se me había presentado.
Entramos a preguntar y el dueño me pidió que volviese en dos horas, que de ese modo no tendría que esperar.
- ¿Que hacemos mientras tanto? ¿Volvemos a la mansión?
- Vayamos a comprar algo para que pueda lucir mi nuevo complemento.
No me costó mucho encontar algo que me gustase. Solo tenia que ir a la tienda adecuada.
Me compré un pantalón negro de cuero y un top sin mangas y cremallera que quedaba abierto desde la cintura hasta un poco más abajo de los pechos, también de cuero, pero blanco. Para los pies me decidí a ponerme unas botas blancas y altas de tacón que por suerte había traído conmigo.
También quise cambiar de un modo radical en otro aspecto. Entré en una peluquería a preguntar si podían atenderme, y tuve suerte. Me lavaron el pelo y una vez frente al espejo, les pedí que me lo cortaran. La peluquera estaba aterrorizada. Siempre había tenido el pelo largo y bonito.
- ¿Estás segura Alex?- me preguntó Tess que no se atrevía a mirar.
- Creo que es hora de crecer.- el primer corte fue el más duro, pero a medida que veia como caía mi larga melena, más convencida estaba de que era lo mejor que podía haber echo.
Quedé encantada con el cambio. Mi larga melena hasta la cintura había pasado a ser una media melenita de nada. También me habían retocado el flequillo e incluso Tess pareció sorprendida.
Después volvimos a la tienda y elegí el piercing que quería. Tess me sujetó la mano durante el tiempo que estuve tumbada, pero no fue tan doloroso como había creído siempre. Me decidí por un piercing en forma de luna, de modo que me quedó con un brillante sobre el ombligo y la luna colgando por debajo de este.
Cuando finalmente llegamos a la casa apenas nos tendíamos de pie, pero queríamos fiesta, y la tendríamos.
- ¿Por que no me cuentas que ha pasado?- entré en el cuarto de baño para cepillarme los dientes.
- He llamado a Zack otra vez- me puse el cepillo en la boca y empecé a cepillarlos.
- ¿Y te ha cogido el telefono?- escupí. Me miré en el espejo y yo tampoco me reconocía. Me sentía mala y con ganas de aprovechar ese sentimiento e iba a hacerlo. Me sequé los labios, volví a la habitación y me apoyé en el marco de la puerta del cuarto de baño.
- No, pero he hablado un rato con su novia.
- ¿De que estás hablando?- se sentó en mi cama como pudo entre todas las bolsas que habian sobre ella y me miro preocupada.
- Según me dijo su novia, que por cierto se llama Sophie, están saliendo desde hace tres semanas. Lo que más me molesta es que me comí la cabeza pensando que le estaba traicionando y él ha sido incapaz de contarme esto. Pensaba que estaba ocupado desde que le habían ascendido, y que por eso no llamaba, pero la verdad es otra.
- ¿Y estás bien?
- Me siento bien. Quiero recuperar el tiempo perdido y pensaba pedirte un favor.
- ¿Cuál?
- Llama a Luke y piensa un modo en que podamos encontrarnos los cuatro esta noche de un modo casual.
- ¿Que pretendes conseguir?
- A Max- estaba tan convencida de lo que iba a hacer que nada me detendría.
- Veo que lo tienes todo pensado- creo que en el fondo ella ya sabia como terminaría aquella noche, o por lo menos tenia una pequeña idea.- ¿Pero que pasa si resulta que esa Sophie miente?
- Igual te suena a excusa, y la verdad es que quizá lo sea, pero hace ya varios días que sentía que algo no iba bien. El echo de que casi besase a Max no tiene nada que ver, aunque creo que fue ahí donde lo vi todo más claro. De algún modo, mi relación con Zack murió en cuanto me subí al avión. Después de los primeros meses dejé de sentir ese cosquilleo cuando hablaba con él, sin embargo me negué a verlo.
- ¿Por que no me habías dicho nada de esto?
- Porque pensé que era solo porque no estaba con él, pero cuando Sophie me contó que estaban saliendo, no reaccioné como debería. Me dolió porque le quiero, y eso no cambia, pero no le amo.
- Nunca pensé que te oiría decir esto. Después de tantos años... siempre creí que acabaríais juntos.
- Todos creímos lo mismo, supongo que por ese motivo no vimos la verdad.
- ¿Que vas a hacer?
- Esperare a que me llame y hablaré con él. Algo me dice que llamará esta noche.
- ¿Y si no lo hace?
- Entonces volveré a intentarlo, antes de que pase algo entre Max y yo.
- Todavía no puedo creer lo que me estas diciendo.
- Yo tampoco.- después volví a centrarme en ese pequeño favor.- ¿Lo harás?- me miró y suspiró.
- Dame el teléfono.
- Eres genial- la abracé y fui a darme una ducha para así arreglarme e irnos a cenar. Pese a todo, tenia un hambre de lobo.
- ¿Luke? Soy yo. Tengo que pedirte un favor- fue lo último que oí antes de encender el agua. Sabia que existía la posibilidad de que Max se negara a salir pero algo me decía que aceptaría con la idea de encontrarme.
No hay comentarios:
Publicar un comentario