Max había ido a su casa para dejar a su hermana con su madre ya que tenían que ir a comprar algo de ropa y los regalos de navidad. Después se fue a buscar a Luke y quizá también ellos comprarían sus propios regalos.
- Menuda sorpresa. ¿Qué tal anoche?
- Fue la mejor noche de mi vida. Como me alegro de que me convencieras para ir a ese lugar.
- ¿Hubo sexo?
- Casi, pero no pudimos. Bueno, ella no podía, aunque jugamos un rato.
- ¿Y no te mueres de ganas?
- Si, pero esperare. Anoche me contó que va a quedarse el resto del curso, que ya no hay nada ni nadie por quien volver.
- ¿Quieres decir que ese tío ha pasado a la historia?
- Eso parece. Anoche la llevé al puente.
- ¿El sitio donde siempre vas solo?
- Si- le contó lo del caballo, la llamada de Zack, todo lo que yo le conté acerca de este. En fin, todo lo que ocurrió hasta que nos despedimos aquella tarde.
- Increíble. Menudo príncipe azul estás hecho.
- No es para tanto. ¿Qué tal lo tuyo con Tess?
- Le he pedido que se quede aquí a vivir conmigo.
- No puedo creérmelo. Si que te ha dado fuerte.
- Ni que lo digas. Me asusta, pero es lo que quiero.
- ¿Y que te ha contestado?- Max no se atrevió a decirle que también él me había pedido lo mismo por miedo a que le dijese que se había vuelto loco.
- Tiene que pensarlo- habían ido caminando por la ciudad todo el rato sin detenerse frente a ningún escaparate.
- Es normal. Y dime, ¿vas a comprarle algo para estas fechas?
- Lo he pensado, pero no sé exactamente que.
- Puedes preguntárselo a Alex. Te llevas bien con ella y seguro que puede darte alguna idea.
- No había pensado en eso. ¿No tendrás por casualidad su número?
- ¡Mierda! Sabía que se me olvidaba algo.
- ¿Y como vamos a hacerlo? Si llamo a Tess para pedírselo a saber que se imagina...
- Pero si se lo pido yo no se extrañara.- tenia razón. Luke sacó su celular del bolsillo y le dio a la tecla de rellamada. Tras un buen rato contestó la chica. Se oía mucho ruido de fondo.
- ¿Diga?
- Hola preciosa, ¿cómo estás?
- No demasiado bien- se le notaba que estaba llorando y quizá algo alterada.
- ¿Ha pasado algo?
- Estamos en el hospital.- Luke puso el manos libres para que su amigo pudiera escucharlo.- Ha sido culpa mía.
- ¿Qué ha pasado?
- Le pedí a Alex que fuésemos a patinar sobre hielo y estábamos recordando viejos tiempos y al girar nos caímos. Perdió el conocimiento...
- ¿En que hospital estáis?- ahora era Max quien hablaba. Esperó a que se lo dijera y volvió a hablar.- Estaremos ahí enseguida.
- Os espero en la entrada.
Ambos corrieron hasta llegar. Buscaron a Tess con la mirada y la encontraron hablando con un doctor. Se acercaron a ellos justo en el momento en el que el médico se alejaba.
- ¿Cómo está?
- El médico me ha dicho que va a dejarla un par de días en observación. No ha recuperado el conocimiento y quiere asegurarse de que no entre en coma.- Tess rompió a llorar de nuevo y su chico la abrazó.
- ¿Podemos verla?
- La subirán a una habitación y entonces podremos- esperaron pacientemente hasta que me instalaron. Cuando las enfermeras se fueron, entraron los otros tres para estar conmigo.- Perdóname Alex, ha sido por mi culpa.- me cogió la mano y vio una cicatriz en ella. Miró su mano y vio aquella misma cicatriz y lloró de nuevo. Poco después Luke se la llevó a la cafetería para que se tomara un te tranquilamente y se relajara. Max se quedó conmigo.
- Hola princesa. No se si puedes oírme, pero quiero que sepas que estoy aquí, que no me voy a ningún lado. Eres la primera persona que significa tanto para mí en tan poco tiempo. Tienes que despertarte cariño, por favor.- me besó la mano y se dejó llevar por lo que sentía. Lloró sobre mi cama durante un buen rato, pero no reaccioné.
Cuando Tess y Luke volvieron, Max salió un momento de la habitación para llamar a su casa. No contestó nadie y probó suerte llamando al celular de su madre.
- Hola Max, ¿qué ocurre?
- ¿Meredith está contigo?
- Si, está a mi lado. ¿Ocurre algo hijo?
- Dile que se ponga.
- Hola Max. Mamá me ha comprado un montón de ropa y ya tenemos los regalos. Le he comprado una cosa a Alex.
- Mer, escuchame. Estoy en el hospital de St. Marc. Han ingresado a Alex unos días.
- ¿Por qué? ¿Qué tiene?- la niña apretó con fuerza el regalo que había comprado para mi.
- Se ha dado un golpe en la cabeza y quieren asegurarse de que se pondrá bien.
- ¿Puedo ir a verla?
- Mañana iré a buscarte y podrás verla. Sé que te hacía mucha ilusión ir con ella a ver una película pero no va a poder ser.
- No pasa nada. Solo quiero que Alex esté bien.
- Lo estará. Tú no te preocupes. Cuéntaselo todo a mamá y dile que no vendré a dormir.
- Vale.
- Te prometo que podrás verla mañana.
- Vale- antes de colgar, Mer pidió a su hermano una cosa más.- Dale un beso de mi parte y dile que la quiero.
- No sé si podrá oírme, pero lo haré.
- Hasta mañana.- ojalá él se atreviera a decírmelo también. No era lo
mismo decirme que una niña de ocho años a la que hacía apenas dos días que conocía que me quería, a decirme que a él también le ocurría lo mismo. No sabía si aquello podía resultarme incomodo. Quizá a mi simplemente me gustaba.
Regresó a la habitación y le preguntó a Tess si le importaba que se quedase toda la noche conmigo.
- No me importa. Te lo agradezco.
- Gracias.
- No hay de que. Voy a llamar a su familia y a nuestros amigos- antes de que saliese por la puerta, Max le pidió otro favor.
- Creo que deberías llamar también a Zack. Sé que no se ha portado bien con ella pero tiene derecho a saber lo que le ha pasado. Es mejor que se entere por ti que no por terceras personas.
- Seguramente es lo que ella querría. De acuerdo, le llamaré.
- Gracias.
- No hay de que.- también le pidió a Luke un favor.- Quédate un momento con ella. He de ir a un sitio.
Se acercó a la librería a la que habíamos estado aquella mañana. Esperó a que el dueño terminara de atender a una pareja. Cuando este le vio, supo enseguida que algo malo había ocurrido.
- Eres Max, ¿verdad?
- ¿Cómo sabe usted...?
- Por como me mirasteis cuando dije mi nombre. Lo supuse y acerté.
- Verá he venido porque...
- Algo le ha pasado a Alex, ¿no es cierto?
- Se ha dado un golpe en la cabeza y está en el hospital.
- Hazme un favor. Llévale esto- buscó en el almacén y sacó una maceta con orquídeas blancas.- Seguro que le gustan.
- Estoy seguro de que sí. Está en el hospital St. Marc y creo que le gustaría que fuese a visitarla.
- Lo haré.
- Tengo que irme. No quiero estar mucho tiempo lejos de ella por si despierta- el hombre le miró preocupado. Quería decirle algo desde que nos vio aquella mañana, pero estaba seguro de que aquel era el momento.
- No permitas que la alejen de ti. Alex y tú podéis ser muy felices, pero aun tenéis que recorrer un largo camino juntos y ella lo sabe.
- ¿Qué intenta decirme?
- Ya lo entenderás- no dijo nada más. Desapareció tras la cortina que separaba la tienda del almacén.
El teléfono no sonó más de dos veces cuando mamá se lo arrebató a mi padre para contestar.
- ¿Alex?
- No. Soy Tess.
- Cariño, ¿Dónde está Alex?
- Estamos en el hospital. Caímos cuando patinábamos, pero Alex no se levantó.
Mamá se puso la mano sobre el pecho mientras lloraba. Papá se arrodilló a su lado y Beth no se atrevió a levantarse de mi cama.
- ¿Qué ha dicho el médico?
- Dice que si en unos días no despierta podría entrar en coma.
- Dios mío… mi niña.
- Hannah, tienes que escucharme. A medianoche sale un vuelo hasta aquí. Cogedlo y venid. Alex despertará antes si estáis aquí.
- De acuerdo. Gracias por llamar.
- No tienes que dármelas. Iré a buscaros al aeropuerto.
- Vale- ambas colgaron y mamá no perdió el tiempo. Descolgó de nuevo el teléfono y llamó a Richard.
Max se fue pensativo de allí. Le dio vueltas y vueltas al asunto, hasta que lo comprendió. Estaba seguro de que nada más enterarse, Zack cogería el primer vuelo hacía Italia y no se marcharía sin mi.
- Por favor, coge el teléfono…- la espera se le estaba haciendo insoportable y le faltó poco para abandonar cuando por fin hubo respuesta.
- Diga…- se le notaba cansado, como si hubiese llegado corriendo para contestar.
- Soy Tess. ¿Tienes un momento? Es importante.
- Claro, aunque no sé de que quieres que hablemos. Ya debes estar al corriente de que mi relación con Alex se ha ido a pique.
- Justamente es de ella de quien quiero hablarte. Ha ocurrido algo- Zack no se lo pensó dos veces. Llamó al aeropuerto y reservó un billete para el próximo vuelo.
Tess le dijo cuanto necesitaba saber. Incluso el hospital en donde estaba ingresada.
Estaba dispuesta a contarle aquello e incluso a verle si eso era lo que yo quería, pero no a recogerle en el aeropuerto.
Solo pensar en verle ya le ponía de mal humor, sobretodo porque se portaba como si no tuviese la culpa de que nuestra relación terminara.
Ya había anochecido cuando volvió al hospital. Encontró a una enfermera tomándome las constantes y comprobando que todo estuviese en orden.
- ¿Hay algún cambio?- la pareja negó con la cabeza. Todo seguía igual.
- Ya he avisado a todos. Su familia llegara mañana y la pandilla no puede venir, pero me han pedido que le de un fuerte abrazo de parte de todos.
- ¿Y Zack?
- Cogerá el próximo avión. El muy imbécil no sabía que decir. Ni siquiera me preguntó que pasó o si había alguna novedad.- apretó fuertemente los puños.- No puedo creer como se puede ser tan egoísta a veces.
- Cada uno es como es. No sé puede cambiar a la gente. Él es importante para ella y por mucho que nos moleste, es algo entre ellos dos.
- Max, no se como decirte esto, pero no creo que sea buena idea que estés aquí como algo más que su amigo cuando Zack venga.
- Entre Alex y él ya no hay nada. ¿Por qué no?
- Es muy celoso. Él puede estar con cualquiera pero Alex es solo suya. Es ridículo pero cierto. Cada vez que veía a Alex con un chico se ponía como loco, pero nunca delante de ella.
- ¿Me estas pidiendo que no aparezca mañana?
- No, te pido que si os encontráis, finjas ser amigo de ella y no algo más.
- De acuerdo. Pero no me parece justo.
- Hay algo más. Alex lo es todo para él y puede que mañana veas u oigas algo que no te guste. Te pido en nombre de ella que no digas ni hagas nada.
- Está bien- no protestó. No merecía la pena. Sabía que yo quería estar con él y eso era suficiente. Zack había pasado a la historia en cierto modo.
- Nosotros nos vamos. Hay que levantarse temprano para ir a buscar a la familia de Alex.
- De acuerdo. Os llamaré si hay alguna novedad.
- Gracias de nuevo Max. Alex tiene suerte de contar contigo.
- Eso significa mucho para mí. Descansad- después de darme un beso de despedida, la pareja se marchó.
Max estaba desesperado. Desde que mi amiga le comunicó que Zack aparecería al día siguiente, su estado de ánimo empeoró. Como si no tuviese bastante con la incertidumbre de saber cuando despertaría, además debía actuar solo como mi amigo.
- ¿Qué le ha pasado a Alex? Tess me dejó un mensaje pero no lo entendí
bien y no consigo localizarla.
- Estaba patinando con Tess y se cayeron. Alex no se puso en pie. Están en el hospital. Tess dice que el médico le ha dicho que si en unos días no despierta, podría entrar en coma.
- Hay que ir hasta allí. No podemos quedarnos esperando noticias.
- Hay un vuelo a medianoche.
- Iré con vosotros.
- ¿Puedes venir ya? Prefiero que estés aquí.
- Claro. Llamaré a la mansión para que nos esperen.
- Gracias cariño.
- No tienes que dármelas. Y Hannah…
- ¿Qué?
- Alex despertará. Estoy seguro.
- Lo sé.- cuando colgó, se volvió para mirar a papá que abrazaba a mi hermana.- Juntemos algo de equipaje. Quiero salir cuanto antes.
- Yo llamaré al aeropuerto para reservar los billetes.
- Está bien. Vamos hija.- mientras Beth se encerraba en su habitación para preparar sus cosas, mamá entró de nuevo en la mía. Se acercó a la mesa y cogió una foto en la que estábamos los cuatro. Papá apareció poco después y se le acercó por detrás sin que ella se diese cuenta.
- Alex es fuerte. Ambas han heredado eso de ti. No tengo ninguna duda. Sé que despertará.
- No puedo perderla. No podría perder a ninguna de las dos. No lo soportaría.- mamá se abrazó con fuerza a mi padre. Yo sé que él intentaba hacerse el fuerte, pero en el fondo estaba igual que ella. Al fin y al cabo, Beth y yo éramos sus niñas, y posiblemente siempre lo seríamos.
- No te preocupes. Todo irá bien.- la obligó a mirarle y le secó las lágrimas.- Alex y Beth son especiales desde que nacieron. Esa conexión que las une a ti… no sé explicarlo, pero sé que puedes sentir que se recuperará. Solo debes confiar en lo que sientes.
- Tienes mucha razón.- dejó la fotografía en su sitio y salieron de la habitación cerrando la puerta tras ellos.
Mamá les comunicó a sus amigos la noticia y tal y como esperaba, todos les apoyaron y se ofrecieron para cualquier cosa que necesitarán.
Josh no tardó en aparecer y abrazó a mamá que no quiso soltarse. Se sentía orgullosa del hombre en el que se había convertido. Siempre supo que sería un chico increíble.
- Ya he reservado los billetes. Basta con que salgamos con tiempo para
poder facturar el equipaje.
Max se acercó a la cama y dejó la maceta sobre la mesita.
- Cariño, esto es para ti. El señor de la librería me lo ha dado cuando
he ido a contarle lo que te ha pasado. No sé que fue lo que me empujó a ir, pero sabía que era lo que tú querrías. Creo que ese hombre tiene algo especial, como tú. Sabe las cosas antes de que pueda decirlas. Seguramente ya te habrás dado cuenta.- se sentó en una de las butacas cerca de la cama, y me cogió la mano.- Me dijo que también vendría a verte. También se lo he contado a Mer. Me ha dicho que te ha comprado un regalo para navidad. Me pidió que te dijese que te quiere y que te diese un beso de su parte. Mañana iré a buscarla para que venga a verte.- por un momento le pareció que intentaba abrir los ojos, pero quizá fue solo su deseo de que lo hiciera.- Tess ha llamado a tu familia y amigos y también a Zack. Salvo tus amigos, vendrán todos mañana. No quiero que se acerque a ti. Me da miedo que te lleve con él y que te aleje de mi.- ahora fue el movimiento de mi mano él que le llamó la atención. Esperó perplejo a que volviese a hacerlo, a que volviese a haber otra señal de que le oía, pero no la hubo. Finalmente se quedó dormido con la cabeza apoyada sobre mi mano.
A medianoche entró una enfermera a controlar mis constantes y le tapó con una manta.
Ninguno pudo dormir aquella noche. Era como si temiesen que el avión despegase de nuevo con ellos dentro y no pudiesen bajarse en Italia. Beth había dicho: “Contra más tardemos, más tardará Alex en despertar”, así que prefirieron no correr el riesgo.
- Es la hora. Deben estar a punto de aterrizar.
- ¿Y que es lo que te preocupa?
- No sé si haber llamado a Zack ha sido una buena idea. Me sabe mal por Max. Algo dentro de mí me dice que no debí hacerlo.
- Pero lo has hecho por Alex. Es lo que ella querría de estar despierta y tú lo sabes.
- Ya lo sé. Tener aquí a su familia tiene que ayudarla de algún modo- ambos subieron al coche del chico y partieron hacia el aeropuerto. Esperaron junto a la puerta por la que debían salir.
Cuando mi madre apareció detrás de un grupo de estudiantes, Tess corrió a abrazarla. Éramos amigas desde hacia tanto tiempo, que mi madre era como si también fuese la suya y su madre… no era que nos llevásemos mal, pero Tess se pasaba la mayor parte del tiempo en mi casa.
- Hannah, lo siento mucho. Tuvimos que ir con más cuidado. Nos lo estábamos pasando tan bien que no quisimos parar.
- Tranquilízate cariño, no pasa nada.- eso era lo que se había estado diciendo durante todo el vuelo. Si quería que fuese verdad, tenía que empezar a creérselo.
Tess se secó las lágrimas y se apresuró a presentar a Luke.
Mamá se sintió tranquila al saber que al menos una de nosotras no se sentiría sola. De haber estado despierta me hubiese muerto de curiosidad por saber que pensaría al conocer a Max.
Recogieron su equipaje y se subieron todos al coche de Luke.
De no ser por sus caras, todo el mundo creería que venían a visitar la ciudad.
La ida hasta el hospital, tal y como ya imaginaba mi amiga fue un auténtico caos. Parecía un interrogatorio, pero aguantó y contó la historia sesenta veces más. Miró a Luke de reojo, y vio que le sonreía. Eso la tranquilizó, del mismo modo que la tranquilizaba el hecho de saber que Max estaba conmigo en ese momento.
- Sé que llevo rato hablándote y que debes pensar que hablo por los codos y que ojalá me callara, pero ¿sabes? Ojalá despertarás para poder decírmelo. Me conformaría solo con eso- siempre esperaba que yo reaccionara de algún modo, que le indicase que le oía, pero las horas pasaban y yo seguía inconsciente.- Tess y Luke han ido a buscar a tus padres. Estoy seguro de que desearías poder verles. Tienes que hacer un esfuerzo y abrir los ojos. Todavía hay muchas cosas de Italia que no has visto y quiero ser yo quien te las enseñe. Quiero hacerlo antes de que Zack ponga un pie fuera del avión y te lleve con él.
- ¿Max?- dijo Luke asomándose.- La familia de Alex está aquí.
- Me despido y salgo- y se despidió. Me besó dulcemente en los ojos y la boca y salió de la habitación en silencio.
Antes de entrar, todos quisieron saber quien era aquel chico tan atractivo que salía de la habitación.
Max se presentó y por petición de Tess, les mintió y dijo que solo éramos amigos. Supongo que puedo deciros que sabían que mentía.
Max miró hacia un lado y hacia el otro esperando ver aparecer a Zack. La sangre empezó a hervirle solo al pensar en la posibilidad de tener que verle. No sabía que podría contener el impulso de pegarle un puñetazo.
No sé si contaros que los siguientes quince minutos fueron todo besos, abrazos, lágrimas, palabras de ánimo y ternura y gritos desesperados y silenciosos por parte de todos pidiéndome que me levantase y les gritase que se marcharan.
Sé la impresión que debo dar. Todo el mundo espera que me despierte y empezase a gritar como si fuese un ogro, pero en realidad, normalmente me despierto de buen humor, salvo… aquella vez que salí con Tess y se me hizo de día.
Recuerdo que salimos con la intención de cenar algo y después irnos a tomar unas copas. No esperábamos encontrarnos con unos amigos, entre ellos Zack, y que nos convencieran de ir a bailar,
Primero pensé en no ir, pero quería saber hasta donde podía llevarme aquello y sobretodo si pasaría algo entre Zack y yo.
La verdad es que lo pasamos genial, y por una vez no se me olvidó avisar a mi madre de que llegaría más tarde. No solía salir mucho de fiesta, en aquellos tiempos, pero siempre que lo hacía nunca la avisaba. Tenía suerte de que Tess se acordaba por mí y se encargaba de eso.
Tras prometerle que tendría cuidado, que tomaría todas las precauciones inventadas y que cuando volviese se lo contaría todo, colgué y seguí con lo
mío.
Cerca de las dos de la madrugada, treinta chupitos más tarde, me acerqué a Zack y le saqué a bailar. Cada paso de baile era como un juego. Dejé que sus manos recorrieran mi cuerpo centímetro a centímetro. Quería volver a besarle, como cuando estuvimos en el campamento (contaré esa historia más adelante), pero cuando me volví hacia él, cuando le miré, ví que no estaba con él. Era otro chico, no me preguntéis quien.
Zack me miraba desde la barra, con un botellín de cerveza en la mano. A pesar de lo mucho que había bebido, a pesar de que le había confundido con otro, supe ver la decepción y el dolor en sus ojos. Dejó el botellín sobre la barra, cogió su chaqueta y se fue, y yo tras él.
Al salir fuera, miré hacia ambos lados, buscándole. Le encontré junto al muelle. Tirando piedras al agua. No había duda de lo mucho que le gustaba aquello. Entenderéis porque más adelante.
- Si tiras tan fuerte terminarás hundiendo una de esas barcas.
- Así sabrían como me siento.- no se volvió para mirarme. Siguió con lo que estaba haciendo.
- ¿Te sientes como si te hubiesen apedreado?
- Me han hundido. He tocado fondo- está vez si que me miró y por primera vez, no puede sostenerle la mirada.
- Pensé que eras tú. Quería que lo fueras.
- No tienes porque decir nada. Esto era lo que tú querías. Querías que estuviésemos con otras personas y lo acepté. No debí permitirlo.
- No hubiese funcionado. Habríamos terminado mal y eso no hubiese podido soportarlo.
- Entonces dime que podemos intentarlo. Dime que has recuperado el juicio y que vamos a dar el paso.
- No lo sé. No sé que siento. Tenemos tiempo para hacer que funcione, para empezar de nuevo.
- ¿Y mientras tanto qué?- tiró el puñado de piedras que tenía en la mano.- ¿Quieres que siga viendo como otros hacen contigo lo que quiero hacer yo?
No pude más. Seguí los impulsos de mi corazón y le besé.
Cuando me separé, sentí miedo. Está vez aquello no funcionaría. No podía retenerle y Zack no estaba dispuesto a seguir siendo la segunda opción. Se alejó de mí y estuve varias semanas sin saber de él, hasta el día en el que empieza mi historia.
Busqué a Tess y le dije que me marchaba. Recorrí la ciudad hasta que amaneció y después regresé a casa.
Entré a hurtadillas, me desvestí y metí bajo las sábanas a las siete y media y a las ocho, cuando estaba a punto de dejar mi cuerpo y adentrarme en un sueño profundo, mi madre entró en la habitación, abrió la luz y se sentó a un lado de la cama para zarandearme y que se lo contase todo.
¿Quién no se pondría a gritar? No se movió de allí hasta que se lo conté todo. Desde que me fui con Tess, hasta que volví a la mañana siguiente.
Aprendí una lección. No volvería a beber tanto nunca más.
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