lunes, 5 de diciembre de 2011

Capítulo 09

Max siguió despierto un buen rato mientras dormía entre sus brazos. Me daba besos en la frente, me acariciaba el pelo, los labios...
- Nunca creí que podría llegar a querer tanto a alguien. Eres el mejor regalo que podía desear.- poco después, se durmió. Cuando desperté al día siguiente y le miré parecía un niño pequeño. Dormía con una sonrisa en los labios. Despertó al poco rato y se incorporó para estamparme un beso en la boca.
- Buenos días.
- Veo que te has levantado con energía esta mañana.
- Si. Es tan diferente a cuando me despierto solo...
- ¿Nunca habías dormido con ninguna de tus novias?
- Esta es la segunda vez. Y la primera fue contigo también.
- ¿Cómo es eso?
- No es algo que deseara. Contigo es distinto.
- Me alegra saberlo.
- Se me ha ocurrido una cosa.
- ¿Qué puede ser?- se levantó de la cama y rebuscó en los bolsillos de la chaqueta su teléfono móvil. Marcó el número de su casa y esperó pacientemente a que alguien contestara.
- ¿Diga?
- Mer soy yo.
- Ah, espera…- no quería que su hermano pensara que se le había pasado el enfado, hasta que no tuviese claro que Max y yo volvíamos a estar juntos, no cambiaría de opinión.- Te pasaré con mamá.
- Quiero hablar contigo.
- ¿Para que?-antes de que pudiese pasarle el teléfono a su madre, Max me cedió el suyo.
- Hola princesa.
- ¡Alex!- casi tuve que apartar el teléfono de mi oído para evitar quedarme sorda.- ¿De verdad eres tú?
- Claro. ¿Estás bien?
- Ya no estoy enfadada.
- Es bueno saberlo. Cuéntame que has estado haciendo.
- Íbamos a salir mamá y yo. Tú médico va a llevarnos a un parque de atracciones.
- Que divertido. Tienes que comerte un gran algodón de azúcar por mí.
- No lo dudes. ¿Cuándo nos veremos?
- ¿Tienes planes mañana?
- No, creo que no.
- Entonces cumpliré mi promesa y te llevaré al cine.
- ¿Solas tú y yo?
- ¿Es eso lo que quieres?
- Supongo que Max podría venir.
- Tú decides.
- Dile que puede venir, pero tiene que comprarnos un helado grande a las dos.
- De eso me ocupo yo. Hasta mañana preciosa.
- Hasta mañana Alex.
- ¿Y bien?- preguntó Max.
- Estás perdonado.
- Menos mal. Sabía que si hablaba contigo las cosas se calmarían.
- Iremos al cine mañana.
- ¿Podré ir?
- Claro.
- ¿A que precio?
- Dos helados gigantes.- me mordí el labio y sonreí cuando se abalanzó sobre mí para hacerme cosquillas.



Cuando Luke despertó y se volvió para besar a Tess se asustó al no verla allí.
Se levantó y miró en cada una de las habitaciones hasta que llegó al comedor. La vio sentada frente a la ventana, con una taza de café en las manos mirando como la nieve cubría las calles.
- ¿Has pasado aquí la noche?
- Solo desde que te dormiste.
- Es decir que sí.- Tess encogió los hombros, pero no se volvió para mirarle. Luke pensó que aquella era su respuesta. Quizá ella no tuviese la esperanza de que pudiese funcionar y que se terminaría más rápido de lo que había empezado. ¿Era aquello el final? No se atrevía a preguntar.
Cuando ya no le quedaba la menor duda de que todo había terminado, Tess se volvió hacía él y le sonrió.
- Me quedo contigo.- al principio no sabía si había escuchado bien, pero tardó un poco en reaccionar. Se arrodilló frente a ella y la besó.
- Gracias- susurró.- Muchas gracias.
Tess sabía que hacía lo correcto. No hubiese podido quedarse en Italia de no ser porque estaba con él. Esperaría hasta después de navidades para regresar a casa y darles la noticia a todos. Aprovecharía la visita que teníamos pendiente.
Se moría de ganas de contármelo pero esperaría. No tenía ninguna prisa y sabía que yo tampoco. Ambas íbamos a empezar desde ese mismo momento una nueva etapa en nuestras vidas, como si estos dos últimos años, no hubiesen sido nada más que un largo camino.



- Ahora que estás perdonado, ¿te parece si nos vamos a dar una vuelta?
- Yo había pensado quedarme todo el día en la cama contigo.
- Pensé que ya te habrías cansado de mí.- Max me miró abriendo los ojos como platos.- He estado pensado en algo y quiero saber tu opinión- se sentó a mi lado esperando a que siguiera.- Después de fin de año debo volver a casa durante unos días. Pensaba estar allí con mi familia, mis amigos…
- Pero tu familia está aquí ahora.
- Sí, pero también echo de menos aquello. Tendrías que ver lo bonito que es todo, del mismo modo que tú me enseñaste Italia.
- ¿Quieres que vaya contigo?
- Me encantaría.
- Iré con una condición. Me han convencido para que te pida que me cuentes la historia de tus padres.
- ¿Quién te pidió eso?
- Tus padres, y Tess.
- Ponte cómodo. Vamos a estar aquí un buen rato. Todo empezó hace veintitrés años, uno antes de que yo naciese. Mis padres vivían en el mismo edificio y se conocían de vista. Papá siempre supo que mi madre le gustaba pero ella estaba saliendo con Jeremy, el padrino de Josh, y hasta que no rompieron, el destino no les juntó.
Seguí contándole la historia, sin dejarme nada. La recordaba de principio a fin y me encantaba.
Su historia de amor era un ejemplo y demostraba que cuando se ama de verdad, no hay nada ni nadie que pueda romper eso. Cuando terminé, Max estaba alucinando.
- Menuda historia. Me recuerda un poco a la tuya.
- Si, la verdad es que en eso nos parecemos. Mi madre y yo siempre hemos estado unidas de un modo que solo nosotras podemos entender. Con Beth nos ocurre lo mismo. Mis padres nos lo dieron siempre todo. Hemos compartido con ellos cada paso de nuestras vidas. Yo siempre he querido ser como mi madre. Admiro su fuerza, su valor. Es increíble por todo lo que pasó y como consiguió salir adelante.
- El amor la mantenía a flote. Como nos ocurre a nosotros. Cuando comí con ellos antes de que salieses del hospital me di cuenta de que no son diferentes a nosotros. Aman con la misma intensidad. Les vi como adolescentes enamorados.
- Siempre han sido así. Viven su vida, sin más miedos, y esperan que Beth y yo hagamos lo mismo. Su relación empezó rápido y les va genial. A nosotros nos pasará igual.
- ¿Cómo estás tan segura?
- Lo siento aquí adentro.- le cogí la mano y la llevé hasta mi pecho para que sintiese mi corazón.
- Me gustaría que fuese verdad- me cogió la mano y la entrelazó con la suya.- ¿Por qué te pusieron Alejandra?
- Mis padres querían un nombre fuerte y especial, ¿Y que mejor forma que ponerme nombre de chico?- ambos nos reímos.- Pero no me importa. Me gusta mi nombre.
- Bueno, a mi también, pero me gustas más tú.
- ¿Estás pensando lo mismo que yo?- me sonrió. Le devolví la sonrisa y reí por lo bajo mientras nos cubríamos con las mantas.



- Hacia tiempo que no dormía tan bien.
- Bueno, ahora que nuestra hija ha salido del hospital, es normal.
- ¿Crees que estará bien? Anoche en la cena la noté un poco baja. Después de lo de Max…
- Alex está bien. Creo que Luke y Tess les juntaron ayer.- habían bajado al comedor donde el desayuno ya estaba dispuesto sobre la mesa.
- ¿Cómo sabes tú eso?
- Soy su madre. Tengo que saberlo.
- Tienes una corazonada con él, ¿no es cierto?
- Si. Siento que les va a ir bien.
- Yo también.-Terminaron de desayunar y después salieron al jardín, donde Beth les esperaba leyendo un libro.
- ¿No tienes frío aquí a fuera?- dijo besando a su hija pequeña.
- Estoy bien mamá- aunque estaba envuelta en una manta y pasaba las páginas con los guantes puestos. Besó también a papá y siguió leyendo.
Mis padres se sentaron junto a ella y admiraron el paisaje nevado.
Permanecieron allí un buen rato, hasta casi el mediodía, que fue cuando Max y yo decidimos bajar.
Intenté no sonrojarme cuando todos me sonrieron al verme cogida de la mano de Max, pero no pude. Estaba muy feliz. No tenía palabras para explicar como me sentía.
- Buenos días parejita- dejó de leer y nos miró atentamente.- Es genial que os hayáis reconciliado. Me alegro muchísimo.
- Gracias Beth. Sé que no me porté como debí, pero estoy dispuesto a corregir ese error.
- No es necesario que hagas nada. Yo también tuve parte de culpa. Empecemos de nuevo.
- ¿Por qué parte quieres empezar?
- Por la cena. Está vez prometo no planear la huida.
- Y yo prometo ser yo mismo.
- Perfecto. Voy a llamar a Tess.- entre corriendo dentro de la casa y cogí mi teléfono que increíblemente no me había avisado de ninguna llamada ni ningún mensaje.
Marqué el número de mi amiga y esperé pacientemente a que respondiera, pero no fue ella la que descolgó, sino Luke.
- Hola Alex.
- ¡Buenos días!- saludé alegremente.- ¿Dónde está Tess?
- Durmiendo. Se ha pasado la noche despierta- no quise preguntar. Ya imaginaba el motivo.- ¿Querías algo?
- Si. Max y yo hemos estado hablando y queremos volver a empezar. Queremos hacer las cosas bien y habíamos pensado en que cenásemos los cuatro, como la primera vez.
- Me parece una gran idea. Te llamaré de todos modos en cuanto se despierte la bella durmiente.
- Perfecto. Hasta luego.- colgué. Miré la cama aun desecha y me entró un escalofrío a pesar de estar todo cerrado y la calefacción puesta. Recordaba todo lo que había vivido en ella con Max. Me mordí el labio y fui hacia la ventana del pasillo que daba al jardín. La abrí y le llamé.
- ¿Qué pasa?
- ¿Puedes subir? Tengo un problema. He perdido una cosa y no la encuentro.
- Subo enseguida.- mientras, yo hice tiempo y me deshice de mi ropa.
Entré en el cuarto de baño que había dentro de la habitación y encendí el agua caliente.
No tardó en llenarse todo de vapor. Me sudaba todo el cuerpo. ¿Dónde demonios se había metido?
- ¿Alex? ¿Dónde estás?
¡Por fin!
- En el cuarto de baño. Entra.
- ¿Qué has per…- no pudo terminar. Se quedó mirándome sin saber que decir. Me acerqué a él por si reaccionaba. Le rodeé el cuello con ambos brazos y esperé a que me tocase, lo cual, no tardó demasiado.
Me besó como la primera noche que pasé en su casa. Cuando casi lo hicimos en la mesa de la cocina.
Le desvestí con prisas y le conduje hasta el interior de la ducha.
- ¿Qué se te ha perdido aquí a dentro?- preguntó en un momento que dejó de besarme para coger aire.
- Una fantasía. ¿Quieres realizarla conmigo?
- No creo que pudiese ir a ningún lado así como estoy. No podría siquiera abrocharme los tejanos- me reí a carcajadas, pero no durante mucho tiempo. Max me silenció volviendo a besarme.
Una vez el agua empezó a caer sobre nosotros, nos dejamos llevar. Pensar que estaba realizando una de mis fantasías solo conseguía que quisiese más. No quería que aquello terminase nunca. A pesar de las prisas del principio, cuando llegó el momento, nos tomamos nuestro tiempo.
Al terminar, Max me envolvió junto a él en una toalla y me besó la nariz.
- Ha sido increíble. Gracias por hacer esto conmigo.
- No tienes porque dármelas. Hay una cosa que me intriga.
- ¿Qué es?- pregunté mientras terminaba de secarme. Regresé a la habitación para vestirme de nuevo.
- Pensé que querías empezar desde cero y en realidad estamos como antes.
- Lo primero es la cena. Cuando estemos seguros de que se hará, entonces volveremos a empezar. Tú te irás a tu casa y esperarás a que Luke te convenza para salir a cenar con su novia y una amiga de ésta.
- ¿Y si cuando te vea me entran ganas de saltar sobre ti?
- ¿Eso es lo que te pasó la primera vez? ¿Querías saltar sobre mí?- me hacia gracia que hubiese sentido ese impulso.
- Si, pero temía que me pegases un puñetazo.
- Seguramente es lo que habría echo.
- La verdad es que no entiendo como te pude hablar de aquellas cosas. Ahora que lo recuerdo, me parece ridículo.
- Tienes suerte de tener una hermana tan buena como Mer. Sino, no estaríamos juntos.
- Tienes razón. Me salvó. No creo que hubiese podido disfrutar del parque de atracciones si las cosas hubiesen sido distintas.
- ¿Sabes que no puedo imaginarme como sería todo si tú no te hubieses quedado conmigo?
- Seguramente habrías vuelto con Zack o te habrías quedado aquí, no sé.
- Es curioso como una persona te cambia la vida. Contigo conocí una parte de Italia que nunca hubiese imaginado. He encontrado un trabajo en el estoy deseando empezar y no podría ser más feliz.
- Yo creo que hay otras opciones, solo que aun es pronto.
- Casi me da miedo preguntar. Prefiero quedarme con la duda.
- De todos modos no sé si me atrevería a decírtelo.
- ¿Es algo grave?
- No, pero no estamos preparados ninguno de los dos.
- Me parece que sé a que te refieres y efectivamente es demasiado pronto.
- Por eso prefiero no decir nada más.- Habíamos terminado de vestirnos y
estábamos sentados en los pies de la cama.- Deberíamos bajar. A saber lo que pensaran tus padres que has perdido.
- Pase lo que pase, no te hagas el loco. Huelen el miedo a quilómetros.
- Estupendo. Suerte que tus padres son buenos, sino podríamos esperar a que te encerrasen en una torre sin puertas de la que yo debería rescatarte y llevarte muy lejos.
- Está claro que has pasado demasiado tiempo conmigo. Confundes la realidad con el mundo de los cuentos.
- Tú también. Por eso me pareces increíblemente dulce. No pensé nunca que al final conocería a una princesa a la que rescatar.
- Ya me rescataste de un sueño al decirme que me querías. Volví por ti y sé que esta vez será para siempre.
- ¿Despertaste porque te dije lo que sentía?- asentí y le cogí las manos.
- Jack me dijo que no me dejé ir del todo. Que una parte de mí era totalmente consciente de lo que ocurría. Escuché lo que quería oír, por eso desperté, para poder decirte que yo también te quiero.
- Bajemos. Hablaremos de esto después de la cena. Cuando no hayas podido resistirte a mi personalidad.
- ¿Quieres decir si me voy contigo, no?
Max me miró enarcando una ceja y yo me puse a reír. Al final terminamos riendo los dos. Era genial que nos llevásemos tan bien y pudiéramos bromear acerca de cualquier tema.

Luke se tumbó junto a su chica y empezó a acariciarle la nariz. Sabía lo nerviosa que le ponía aquello y que no tardaría en despertar.
Primero le apartó la mano, pero como él seguía se dio media vuelta y Luke se puso al otro lado y continuó, hasta que Tess entreabrió los ojos como diciéndole que tenía dos opciones. Parar o parar.
- Ya es hora de levantarse. Ha llamado Alex- se incorporó de golpe.
- ¿Está bien? ¿Cómo fue con Max?
- Bastante bien, o eso parece. Quieren que cenemos juntos los cuatro como cuando les presentamos.
- ¿Y eso por que?
- Porque han empezado de cero.
- Ojalá que todo les vaya bien.
- ¿Igual que a nosotros?
- Entonces les irá de maravilla- Luke se tumbó junto a ella y la abrazó.
Sabía lo mal que lo había pasado. Conocía todas sus historias de amor, incluso la de Néstor. Por mucho que pareciera que lo superó rápido, la verdad es que solo yo sé la de noches que se pasó en vela llorando en su habitación después de volver del campamento. Bueno, y ahora también lo sabía Luke.

No hay comentarios:

Publicar un comentario